Fotografiar bailarines es intentar pausar lo inasequible: el instante exacto en el que el cuerpo dibuja en el aire. Es de las sesiones que más disfrutamos en el estudio, y de las más exigentes técnicamente.
¿Cómo se fotografía la danza en estudio?
Con luz esculpida que dibuje el gesto, disparos sincronizados con el salto y una dirección que respeta la técnica: sabemos esperar el pie en punta, la línea del brazo, el aire de la falda. El resultado son retratos que se sienten en movimiento aunque estén quietos.
¿Para quién es esta sesión?
Para bailarines y bailarinas que necesitan material para audiciones o redes, para compañías y escuelas, y para cualquiera que baile y quiera verse así de verdad. Cuéntanos tu disciplina en contacto y diseñamos la sesión a tu medida.





