¿Quieres saber cómo retratar a un hombre? En el estudio nos lo preguntan más de lo que imaginas. Nuestro afán por ayudar a cada mujer a creer en su valía es conocido, pero a ellos también los retratamos, y mucho: aquí van las claves de la fotografía de hombres tal y como la trabajamos en La Gallarda.
La luz: esculpir, no suavizar
En el retrato masculino la luz se vuelve más direccional: dibuja la mandíbula, marca el rasgo, deja que la sombra trabaje. Donde en el retrato de mujer buscamos a menudo la caricia, aquí buscamos la arista. La misma luz esculpida de siempre, con otra intención.
El posado y la mirada
Hombros asentados, mandíbula adelante, manos ocupadas: un hombre posa mejor cuando no siente que está posando. Y la mirada es el ancla del retrato: al punto exacto, sostenida, sin pedir permiso. De todo eso nos ocupamos nosotras dirigiendo; tú solo tienes que estar.
La actitud: fuerza serena
La masculinidad en un retrato no es rigidez: es presencia. Los mejores retratos de hombre transmiten una fuerza tranquila, la de alguien cómodo en su propia piel. Por eso la sesión empieza por una conversación y no por un disparo.
¿Para qué lo quieren ellos?
Perfil profesional, la foto de LinkedIn que consigue entrevistas, retrato corporativo, o simplemente verse bien de una vez en una fotografía. Todas las razones valen: la experiencia es la misma, dirección completa y edición cuidada foto a foto.




