Madre no hay más que una. Y esta es la mía: mi señora madre.
La fotografié porque pude
Hace unos días tuve la suerte de pasar tiempo con ella, y no quise desaprovechar la oportunidad de fotografiarla. Me hubiese gustado estar también al otro lado de la cámara, abrazándola para celebrar la preciosa relación que tenemos, ¡pero no pudo ser!
Hace tiempo, viendo los infortunios que una antigua amiga sufría con su madre, me di cuenta de que soy extremadamente afortunada de tener una relación bonita y saludable con la mía. Por eso subirme al tópico de «madre no hay más que una» no me cuesta ningún esfuerzo. Desafortunadamente no todo el mundo tiene esta suerte mía (¿nuestra? ¿tuya también?) de disfrutar del tiempo al lado de quien le dio la vida.
Si tú también puedes: hazlo
Fotografía a tu madre. Ven con ella, o mándala como protagonista y quédate mirando cómo se gusta. El tiempo con ellas es el único regalo que de verdad se acaba, y una fotografía bien hecha es la manera más terca de retenerlo. Aquí tienes cómo organizarlo: regalar una sesión de fotos a una madre.




