Reunir a toda la familia cuesta: agendas, viajes, niños, abuelos. Precisamente por eso, cuando por fin coincidís, merece la pena que quede algo más que un recuerdo borroso de móvil. Aquí va nuestra guía para organizarlo bien.

Primero, la fecha

Lo más fácil para reunir a todos suele ser un fin de semana. Ten en cuenta dos cosas: trabajamos con un cupo limitado de sesiones al mes y los fines de semana son los primeros en volar (además llevan un pequeño suplemento). Así que en el mismo momento en que la familia elija el día, reserva tu fecha: esa llamada a tiempo te ahorra quebraderos de cabeza y te asegura que las fotos estén a la altura del esfuerzo colosal de juntar a todo el mundo.

¿Estudio o ese lugar vuestro?

Nuestro estudio es la opción más cómoda para todos: amplio, con zona de descanso y sitio para que los peques jueguen mientras posan los mayores, y con toda la luz y los fondos a mano. Y si hay un lugar que es de la familia, esa casa, ese jardín, esa orilla, también vamos allí: la sesión en exteriores lleva un extra por el desplazamiento del equipo humano y técnico.

La ropa, sin uniformar

El truco no es vestir a todos iguales, sino coordinar una paleta serena: tonos hueso, tierra y colores suaves, sin estampados grandes ni logotipos. Al reservar hablamos del estilismo de cada uno, de los abuelos al bebé, para que el conjunto respire armonía sin perder la personalidad de nadie.

Peques y abuelos, a su ritmo

La sesión se adapta a las personas, no al revés: sin prisa, con pausas, con juego. No hace falta que nadie sepa posar, la dirección es completa. Y para las mamás y abuelas que quieran el ritual completo, está nuestro extra favorito: maquillaje y peinado profesional con Ana Rod.

Y después: de la pantalla a la pared

Editamos foto a foto y elegimos juntas las definitivas. Las que más se disfrutan son las que acaban impresas: mira cómo creamos arte para tu hogar con las imágenes de tu familia, tres generaciones en una misma pared.