La ropa de una sesión de embarazo no va de disfrazarse: va de que la barriga mande y tú te reconozcas. Estas son las reglas que funcionan sesión tras sesión.

Lo que abraza gana a lo que cuelga

Los tejidos que acompañan la curva (punto, canalé, vestidos ajustados) dibujan el embarazo; lo muy holgado lo esconde. Y los colores lisos dejan que la protagonista sea la barriga, no el estampado.

Telas que vuelan, pieles que respiran

Una gasa en movimiento, una camisa abierta, la piel de la barriga al aire si te apetece: el contraste entre tela y piel es de lo más bonito que sale en un estudio. Traes varias opciones y las elegimos juntas antes de empezar.

¿Y si vengo en pareja o con los mayores?

Coordinados sin uniformar: paleta parecida, sin logos grandes. En las sesiones en pareja o con hermanos lo contamos a fondo.

¿Y si no tengo nada «de embarazada»? Tenemos vestidos de préstamo

Tranquila: en el estudio tenemos vestidos de embarazo de préstamo, de telas vaporosas y muy fotografiables. Sabemos que no es ropa que apetezca comprar para usarla una vez, así que la ponemos nosotras. Son, junto con la ropita de bebé, el único vestuario de préstamo de la casa: para todo lo demás, tu propia ropa cuenta tu historia mejor que nada.

¿El maquillaje cuenta?

Si quieres, puedes añadir maquillaje y peinado con nuestra maquilladora Ana Rod, que es fantástica: llegas, te sientas y sales lista para brillar. Es un extra que se decide al reservar.