Hay barrigas que llegan solas al estudio y barrigas que llegan con séquito. Las dos sesiones son preciosas, pero la segunda cuenta otra historia: la de la familia que está a punto de cambiar de tamaño.
En pareja: el vínculo, no el posado
No hace falta saber posar: os dirigimos todo el rato. Las manos en la barriga, la frente apoyada, la risa que se escapa. Lo que buscamos es cómo os miráis, y eso no se ensaya.
Con hermanos: el juego manda
Con niños no forzamos nada: jugamos. El beso a la barriga, la oreja pegada «para escuchar», las preguntas imposibles. De ahí salen las fotos que dentro de diez años valdrán oro.
¿Cómo lo organizamos?
La parte familiar se hace al principio, cuando los niños llegan con energía y curiosidad; la parte de barriga sola, después, con calma. Todo dentro de la misma experiencia, sin prisas: recuerda que trabajamos con cupo limitado al mes precisamente para esto.
¿Dudas de fechas? Aquí tienes cuándo venir; y si es la ropa, qué ponerse.




